El FC Barcelona y el Espanyol empataron 1-1 en el partido que cierra la decimoctava jornada de la Liga BBVA en el estadio de Cornellá-El Prat, donde los de Guardiola se adelantaron temprano gracias al gol de Cesc Fábregas, pero sin embargo no supieron imponerse a un correoso Espanyol que aguantó y terminó firmando el empate en el minuto 86, obra de Álvaro Vázquez, en el descuento una clara mano en el área del Espanyol no fue pitada por el colegiado que marco el resultado final.
Los de Cornellá salieron con la idea clara de no sufrir el varapalo de la pasada temporada (1-5). Bien organizado atrás, los locales buscaron la contra como mayor arma, estrategia a la que solo le faltó el vital premio del gol. Por su parte, el Barcelona con Alves como extremo derecha, se dedicó a controlar el esférico y buscar los huecos en la poblada defensa espanyolista. Parecía cuestión de tiempo que los azulgranas se adelantaran en el marcador, así después de un centro de Alves, Cesc remato de cabeza y puso el 0-1.
Aun así, la tranquilidad de los de Guardiola, un Iniesta inspirado y un Messi todavía inédito, hacían prever un partido largo para los locales. Además, el Barcelona encontraba relativamente fácil los huecos. Sobretodo el chileno Alexis aparecía con peligro en la banda izquierda, aunque no con acierto, perdonando ocasiones de gol.
Estaba en juego mucho y el Barça recibió el castigo de no cerrar el encuentro. En el minuto 86 Álvaro Vázquez remataba a gol (1-1) un centro desde la derecha que peinaba Thievy. En el minuto 91 Pique remata al larguero y acto seguido Pedro a gol golpeando el balón en la mano de un jugador perico pero el colegiado no vio nada.
El FC Barcelona demostró su condición humana en la visita al Coliseum Alfonso Pérez, donde perdió por 1-0 ante el Getafe merced a un testarazo de Juan Valera, uno de los pocos disparos que se recuerdan con peligro durante todo el partido por parte del Getafe. El equipo de Pep Guardiola ya conoce la derrota esta temporada. Su verdugo fue el Getafe, curiosamente la peor versión del cuadro azulón de los últimos años. Sin embargo, no hizo falta más que un cabezazo de Valera, a 25 minutos del final, para tumbar al actual campeón de Liga que lucho hasta el final para remontar el partido.
El partido comenzó bien para el conjunto azulgrana, que dispuso de varias ocasiones en botas de Villa, primeramente, y Alexis en segundo lugar, que fue de lo más destacado en los catalanes. Sarabia intentaba contener el fútbol culé, pero Xavi era demasiado. El control de los azulgranas era total pero le faltaba profundidad en sus acciones.
Valera llevó el éxtasis a la grada azulona y propinó el 1-0 en el minuto 67. Quedaba mucho tiempo para el Barça que, poco a poco, veía como se le escapaban los tres puntos, en la ultima jugada del partido Messi envío el balón al palo y Moya hizo un paradon para poner un final no acto para cardiacos.
El FC Barcelona ha dado un paso adelante al asegurarse la primera posición en el grupo H de esta Liga de Campeones con su victoria sobre el AC Milan en San Siro 2-3, en un encuentro espectacular que tuvo goles, ocasiones, acciones polémicas y una intensidad increíbles haciendo real todo lo que se podía esperar de un choque entre dos históricos del ‘Viejo Continente’. El partido no dejo indiferente a nadie y desde Italia se apunta directamente al arbitro como gran protagonista del partido por muchas decisiones tomadas.
Los blaugranas se han asegurado el liderato y el poder jugar la última jornada de la fase de grupos, en el Camp Nou ante el Bate Borisov, sin presión alguna y con la posibilidad de dar descanso a los jugadores más habituales pensando en próximos compromisos, como el partido contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu o el Mundial de Clubes.
Pronto el balón fue para el Barça, poseedor en buena parte del encuentro, y que no dudó en llevarlo hacia la portería defendida por Abbiati. Con un empuje impresionante, las ocasiones no tardaron en llegar y fruto de la descolocación de la zaga ‘rossonera’ llegó el primer gol blaugrana, el que abrió la lata y volvió loco el partido, con un autogol del ex blaugrana Mark van Bommel. Ibra hizo el empate para los milanistas pero Messi volvió a deshacerlo. Boateng marco uno de los mejores goles de la Champions y Xavi minutos después ponía el definitivo 2-3.
El Barcelona ha conseguido la victoria ante el Zaragoza 4-0 en un partido cómodo y fácil para el conjunto culé, en donde al final Messi jugó de titular a pesar de los rumores que hablaban de un posible descanso del astro argentino con vistas a la ‘Champions’, aunque bien es cierto que el Barcelona apenas a tenido que pisar el acelerador para llevarse un partido muy cómodo.
Como venía en el guión del partido, el Barcelona cogió la pelota, fabricando y mascando las jugadas como de costumbre, mientras que el Zaragoza estableció una doble línea de cuatro, muy juntos para presionar al Barça desde el balcón del área pero tan solo podían correr detrás de los jugadores azulgranas que por momentos jugaban muy cómodos. Los goles fueron obra de Pique, Messi, Puyol y Villa que cerro la goleada azulgrana.
La victoria ante el Zaragoza, le sirve al Barcelona para meter presión al Real Madrid. Los azulgranas siguen demostrando que están a la espera del pinchazo blanco para volver asaltar el liderato. Este miércoles tiene un duro partido ante el Milán, el cual, ya consiguió vencerle en el partido de Barcelona con un gol en el ultimo minuto.
La naturaleza campeona del FC Barcelona Regal le llevó ante el Blancos de Rueda Valladolid a un triunfo (77-67) que a falta de tres minutos para el final no tenía nada claro (66-66), después de experimentar ante el colista una experiencia agobiante que hacía partidos que no vivía. Pero al final la superioridad del los blaugranas se demostró ya que individualmente son superiores a la gran mayoría de equipos.

El Valladolid, que nunca ha ganado en el Palau, se presentó en la cancha azulgrana con ganas de revertir el momento por el que atraviesa y buena cuenta dio con entusiasmo que mostró. Una canasta de Seawright (4-6) le dio la primera ventaja (4-6), y que no sería la última en los dos primeros periodos, aunque no suficientes.
En el último cuarto, el Barça vivió con el agua al cuello después de que en el minuto 37 el partido se volvió a igualar a 66, después de una canasta de Diego García, aunque también merced al gran acierto de Seawright (seis puntos) y a los cinco de Umeh, con triple incluido. Entonces con un quinteto en el que Ndong y Mickeal se bastaron para el 11-1 que endosaron al rival y dejar el partido resuelto.